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Transporte y uso de suelo

  • Foto del escritor: @jlavado
    @jlavado
  • 5 abr 2018
  • 2 Min. de lectura

El uso de suelo se refiere a la ocupación de una superficie, determinada en función de su capacidad, por tanto, de su potencial de desarrollo. Se clasifica en el ámbito urbano de acuerdo al uso, y representa un elemento fundamental para el desarrollo de la ciudad y sus habitantes, ya que es a partir de éstos que se conforma su estructura urbana y se definen las funcionalidades.

Al conformarse áreas homogéneas en la predeterminación de los usos del suelo, se desarrolla el concepto de zonificación, el cual está referido al ordenamiento de los elementos y actividades urbanas o regionales por sectores parciales o zonas, en función de sus características similares y con el fin de lograr mayor eficacia en su utilización y funcionalidad dentro de la estructura urbana:

«El uso de suelo urbano puede ser descrito como un medio de distribución espacial de las funciones de la ciudad, dividida en zonas, donde destacan las residencias, industrias, comercio, instituciones, el uso de suelo transcurre de un conjunto de acciones individuales y de grupos, estas acciones siguen un comportamiento motivado por valores, ideas y actitudes, organizados y no organizados de la población urbana» (Cristine K., 2004).

La idea de que las decisiones acerca del transporte y del uso del suelo ejercen una influencia mutua y, por tanto, la planificación del transporte y del uso del suelo ha de ser un proceso coordinado, nos lleva al concepto de «ciclo autoalimentado del uso del suelo y el transporte». Las relaciones implicadas en esta idea se pueden resumir brevemente de la siguiente forma:


Ciclo anidado del uso del suelo y el transporte

La distribución de los usos del suelo (residencial, industrial o comercial) en el área urbana determina las zonas en las que se encuadran las distintas actividades del ser humano: la residencia, el lugar de trabajo, las compras, la educación y el ocio.

La distribución de las distintas actividades del ser humano en un espacio determinado requiere que se produzca una interacción entre distintas zonas o que se realicen desplazamientos a través del sistema de transporte, con el fin de salvar la distancia entre las distintas ubicaciones de sus actividades. Asimismo, la distribución de la infraestructura en el sistema de transporte crea oportunidades para que se produzca la interacción espacial, y se puede medir en términos de accesibilidad. La distribución de accesibilidad dentro del espacio determina las decisiones sobre ubicación y esto tiene como consecuencia cambios en el sistema del uso del suelo: «Las actividades generadas en una parcela de suelo no se pueden entender si se refieren solamente al suelo, sino que deben ser contempladas como parte del sistema de actividades urbanas unidas mediante relaciones funcionales a lo largo del tiempo» (Apuntes del curso de planificación [UTEM-Argentina]).

El desarrollo urbano espontáneo y no planeado trae consigo una mezcla caótica de actividades urbanas que generan conflictos serios a los habitantes (en términos de tránsito, contaminación y desajuste psicológico), que se traducen respectivamente en graves costos sociales por la pérdida de horas-hombre destinadas a la transportación, deterioró de la salud pública y poca identificación con los lugares en que se reside o trabaja.

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